Mujeres en la Geografía- Invisivilizadas





La reflexión de género en la Geografía Humana ha tenido uno de los más rápidos desarrollos teóricos y empíricos dentro de los campos del saber geográfico en las dos últimas décadas. Las geógrafas estudiosas de aspectos vinculados al género en sus inicios problematizaron la larga exclusión e invisibilidad de las mujeres en la producción de paradigmas teóricos; se cuestionó las premisas universalistas y esencialistas sobre las cuales se habían conformado la disciplina, quedado silenciado el punto de vista de las mujeres. De ahí que la sostenida crítica a las incoherencias teóricas, analíticas y conceptuales dentro de la disciplina geográfica basada en modelos masculinos, llevo a afirmar que “La geografía ha considerado a la sociedad como un conjunto neutro, asexuado y homogéneo, sin plantear las profundas diferencias que se dan entre hombres y mujeres en la utilización del espacio. Se puede afirmar que las mujeres fueron invisibles para la Geografía.

 ” Se configuraron nuevas áreas de estudio y se utilizaron nuevas categorías teóricas que buscaron explicar de modo directo el papel de la mujer en la organización del espacio en diferentes culturas, como su conservación y transformación en el devenir histórico". 

 

Pese a lo anterior sería simplista hablar de las Geografías de género como un campo del saber geográfico homogéneo. Una diferenciación sustancial han sido las diferencias territoriales que se registran en su desarrollo. En efecto, es ineludible reconocer que la incorporación del enfoque de género en la Geografía en los diferentes países e instituciones no ha ocurrido de manera simultánea. Mientras en la Geografía anglosajona la discusión de género comenzó hace más de treinta años, en los países mediterráneos su incorporación ha sido tardía y parcial. Aun así, es posible encontrar aspectos en común que permiten analizar el camino recorrido.  Uno de estos caminos comunes ha sido la preocupación por analizar la condición de las mujeres dentro de la geografía académica y profesional en diferentes países.

Intentando dibujar un breve trazado, que no pretende exhaustividad, de los hitos más importantes en torno al debate sobre las académicas en la disciplina geográfica, se puede ubicar en primer lugar el contexto anglosajón, donde las indagaciones comenzaron en los años setenta orientándose a documentar la menor presencia de las mujeres en la academia. En el caso de Europa mediterránea tal como se ha planteado, el papel de las mujeres en la ciencia y en la academia no se empezó a debatir sino hasta los años ochenta, generalizándose en los noventa. Si bien la presencia de las mujeres en cifras fue un punto de partida para el análisis, posteriormente se han incorporado a la reflexión las condiciones diferenciales de acceso, la producción científica, las escalas promoción y remuneración.

 

Zonia Baber, geógrafa

 



Zonia Baber (1862-1956) fue una pionera en la enseñanza de la geografía, además de una figura relevante en la reivindicación de la igualdad de derechos de las mujeres y las minorías. Insistía en la importancia del trabajo de campo en la enseñanza de la geografía, oponiéndose a la simple memorización de nombres y lugares .Zonia Baber nació en Clark County (Illinois, EE. UU.). Su ciudad natal solo ofrecía educación primaria en sus escuelas, así que se mudó a Paris (Illinois) donde vivía su tío, para acudir a la escuela secundaria. Después estudió en la Escuela Normal del Condado de Cook –que más tarde se convirtió en la Universidad Estatal de Chicago— para formarse como maestra. Obtuvo su credencial docente en 1885, y en 1887 entró a trabajar en este centro, pasando a ser la responsable de geografía entre 1889 y 1901. Allí enseñaba geografía, meteorología y geografía matemática entre otras materias. Entre 1901 y 1921 fue contratada como profesora asociada en el Departamento de Educación de la Universidad de Chicago, donde trabajó como profesora de geología y geografía. Mientras enseñaba, continuó estudiando y obtuvo su licenciatura en ciencias en 1904.

Cofundó la Sociedad Geográfica de Chicago en 1898, siendo su presidenta entre 1900 y 1904. En 1948 recibió la Medalla de Oro de la Sociedad en el 50 aniversario de su fundación. Junto a Florence Bascom, fue una de las pocas mujeres en formar parte del entonces llamado American Men of Science –desde 1971 se denomina American Men and Women of Science; es una referencia biográfica de los principales protagonistas de la ciencia de Estados Unidos y Canadá.

Zonia era consciente de que las mujeres eran a menudo excluidas como conferenciantes en los eventos científicos:  los prejuicios de la época y el escaso conocimiento de su existencia las perjudicaban. Junto a Harriet Chalmers Adams –primera presidenta de la Society of Woman Geographers, SWG– buscó candidatas para impartir conferencias en los eventos de la Sociedad Geográfica de Chicago. En 1927, Baber se convirtió, a su vez, en presidenta de la SWG.

Además de su dedicación a la geografía, Zonia Baber participó activamente en el movimiento sufragista y en la defensa de los derechos de las mujeres y las minorías. Realizó numerosos viajes alrededor del mundo –desde Europa hasta el Oriente Medio, desde Asia Oriental hasta las Islas del Pacífico y el Caribe– para asistir a congresos y eventos relacionados tanto con su profesión como con su activismo político. Pensaba que la geografía debía servir para conectar el mundo, nunca para dominarlo.

En su quehacer docente, Baber prefería centrarse en el trabajo de campo. Quería que su alumnado actuara, experimentara y descubriera en vez de memorizar hechos, definiciones y lugares.

El estudiante descubre demasiado tarde que el conocimiento ordinario no relacionado no es poder; que solo el conocimiento científico –experiencias unificadas y relacionadas– es valioso.

Zonia Baber, The Scope of Geography

Para Baber, la contextualización y elaboración de mapas era esencial en la educación de la geografía. Quería transmitir a su alumnado que los mapas contienen símbolos que corresponden a lugares y personas reales. Pensaba que, en vez de copiar los mapas, los estudiantes debían crear su propio método para confeccionarlos –teniendo en cuenta las convenciones aceptadas– porque de este modo interpretarían el mapa en términos reales.

La comprensión de los hechos geográficos requiere conocimientos de ciencia, matemáticas e historia, y exige expresión en lectura, escritura, modelado, dibujo, pintura y creación.

Zonia Baber, The Scope of Geography

 

 

La primera mujer en la ‘National Geographic Society’, Eliza Ruhamah Scidmore (1856-1928)



Cuando Eliza Scidmore miraba una y otra vez mapas en su infancia, no se podía imaginar que acabaría pasando a la historia por ser la primera mujer en incorporarse a la National Geographic Society. Periodista, fotógrafa y apasionada de todo lo que venía de Oriente, Eliza Scidmore fue una viajera incansable que incorporó a la mítica publicación de la Sociedad, las primeras fotografías en color que plasmaron el hermoso mundo de las civilizaciones asiáticas. Tan enamorada estaba de todo lo que venía del otro lado del planeta, que se llevó hasta Washington los primeros cerezos japoneses que hoy en día visitan miles de personas en la capital norteamericana.

Eliza Ruhamah Scidmore nació el 14 de octubre de 1856 en Madison, Wisconsin aunque pasó buena parte de su infancia en Washington, a donde se trasladó con su familia. Su madre se ganaba la vida regentando una pensión en la capital norteamericana. En la década de los setenta, Eliza empezó a trabajar como periodista, algo que empezaba a ser tímidamente común entre las mujeres de su época. Como firmó muchas veces con sus iniciales, E.R. Scidmore, muchos de sus lectores creyeron que era un hombre. Cabeceras como el New York Times o el National Republican publicaron sus artículos que al cabo de poco tiempo le reportaron el dinero suficiente para cumplir el que había sido siempre su sueño, viajar.

Su primer destino fue Japón, un país del que estaba enamorada desde hacía años. Precisamente allí trabajaba su hermano George, como diplomático, lo que le abrió a Eliza las puertas de muchos lugares poco concurridos para los viajeros. Después de escribir para varias revistas norteamericanas acerca del mundo nipón, Eliza regresó a los Estados Unidos con un sinfín de experiencias bajo el brazo… y unas fotografías de los hermosos cerezos japoneses que enseñó en las oficinas del presidente para intentar convencerles de que los importaran para poderlos contemplar en los jardines de Washington.


En 1890 se incorporó a las filas de una jovencísima National Geographic Society que había nacido dos años antes. Poco después asumió el cargo de secretaria y escribió decenas de artículos. Con una sencilla cámara Kodak, Eliza viajó por el continente asiático convirtiéndose en la primera fotógrafa de la revista. Los primeros números de la famosa publicación de la National Geographic Society incorporaban pocas fotografías porque encarecían mucho el precio de la edición. Pero cuando Eliza envió a la redacción una serie de imágenes sobre mujeres y niños japoneses en color supusieron un cambio importante en la revista.

 

Además de los libros sobre sus viajes y los artículos en la National Geographic, Eliza se inspiró en la guerra ruso-japonesa, que vivió en primera persona en uno de sus muchos viajes, para escribir una novela.

La muerte le llegó en Ginebra, a donde se había trasladado para escribir sobre la recién creada Sociedad de Naciones. El 3 de noviembre de 1928 fallecía a la edad de 72 años. Sus cenizas fueron trasladadas a su amada Japón.

 

Fanny Bullock Workman, geógrafa

 

A finales del siglo XIX y principios del XX, Fanny Bullock Workman estaba decidida a tener la misma voz que los hombres, incluso en los clubes alpinos tradicionalmente masculinos de América y Europa, y fue una campeona del sufragio femenino. Una vez fue fotografiada en un paso alto en el Karakoram sosteniendo una pancarta que decía "Votos para las mujeres". Pero a pesar de que los pantalones eran aceptables para vestir a las mujeres en ese momento, Workman usaba faldas, mientras recorría miles de millas en bicicleta por Europa y Asia, escalaba los picos del Himalaya y atravesaba grietas.

 

Nacida en una rica familia de Massachusetts en 1859, Fanny Bullock se casó con William Workman, un médico 10 años mayor que ella, cuando ella tenía 22 años. Cuando ella tenía 30, él se retiró por motivos de salud y se mudaron a Europa, donde comenzó su vida compartida. de aventura, principalmente idea de Fanny. No era común a principios del siglo XX que las esposas empujaran a sus maridos a viajar a lugares exóticos y escalar montañas, y probablemente menos común que las madres jóvenes emprendieran grandes expediciones. Pero eso es lo que Fanny Bullock Workman quería hacer. La hija de Workmans, Rachel, nació en 1884 y, en sus años preescolares, su madre escaló el Matterhorn y el Mont Blanc. Cuando Rachel cumplió 18 años, Fanny y William acumularían tres recorridos en bicicleta épicos (por España, el norte de África, 14.000 millas por India) y dos expediciones al Himalaya.

 

El primer gran viaje de la pareja fue un recorrido en bicicleta de 2.800 millas por España en 1895. Los neumáticos de sus bicicletas eran de goma maciza, las "bicicletas de seguridad" estaban hechas de acero y llevaban 20 libras de equipaje cada una. Hacían un promedio de 45 millas por día y, a veces, viajaban hasta 80 millas por día. Ella y su esposo fueron coautores de un libro, Sketches Awheel in Modern Iberia, sobre el viaje. En giras posteriores, la pareja llevaba revólveres. Viajaron en bicicleta por el norte de África, publicaron un libro, Algerian Memories, después, y por toda la India, escribiendo A través de la ciudad y la jungla: Catorce mil millas entre los templos y la gente de la llanura india.

 

Pero una vez que Fanny Workman visitó el Himalaya por primera vez en 1898, el turismo en bicicleta pasó a un segundo plano frente a la escalada y la exploración de montañas.Durante los siguientes 14 años, los Workman realizarían ocho viajes al Himalaya y fueron autores de varios libros más, el primero de los cuales fue En el mundo de hielo del Himalaya en 1900.Cuando subió a la cima de Pinnacle Peak en 1906, estableció un nuevo récord de altitud para mujeres que no se rompería en 28 años: 22,810 pies. En 1908, Annie Peck reclamó un nuevo récord de altitud para mujeres al escalar el Nevado Huarascan de Perú, que los lugareños le habían dicho que era de 23.000 pies.Fanny Workman, que era bastante competitiva, desafió la afirmación de Peck y luego envió un equipo de topógrafos para determinar la verdadera elevación de Huarascan, que resultó ser de 22,205 pies. Pero la encuesta le costó a Workman $ 13,000 y solo le costó a Peck $ 3,000 escalar la cima.

En 1911, Fanny fue la arquitecta de la expedición más importante de los trabajadores: una exploración del glaciar Siachen, el más largo del Karakoram con casi 45 millas.

Los Workman pasaron más de dos meses en el glaciar, llevando consigo a un topógrafo y dos guías de montaña, trazaron un mapa de la región y treparon y nombraron varios picos en el transcurso del viaje.

A lo largo de su vida, Workman luchó contra una comunidad de escalada y exploración dominada por hombres, a veces chovinista. Obtuvo medallas de honor de 10 sociedades geográficas europeas y fue miembro de la Royal Asiatic Society, Club Alpino Italiano, Deutsch Ã-sterreichischer Alpenverein, Club Alpin Francais y una de las fundadoras del American Alpine Club.

Fue la segunda mujer, Isabella Bird fue la primera, en dirigirse a la Royal Geographical Society, y también fue la primera 
mujer estadounidense en dar una conferencia en la Sorbona de París.Fanny Bullock Workman murió en 1925 en Cannes, Francia, después de una enfermedad. 
En su testamento, dejó dinero a cuatro universidades. Una de esas donaciones estableció la Beca Viajera Fanny Bullock Workman en Bryn Mawr College, que todavía se otorga anualmente a un Ph.D. candidatos en Arqueología o Historia del Arte.


 

 

 

 

 

 

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